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Detrás de cada pieza de las colecciones de Xiraffa se esconde un proceso único que implica todo un reto para el equipo de profesionales que conforman la marca.

Desde el momento en que los diseñadores crean un boceto hasta el instante en que podemos admirar la joya final, cada eslabón de la cadena se cuida al detalle, optimizando y supervisando el engranaje para que el resultado final sean unas piezas dotadas del carácter único que distingue a las diversas colecciones.

La aventura comienza en el momento en el que se elabora el boceto para una nueva pieza. Un boceto, por supuesto, que será examinado y perfeccionado hasta conseguir un resultado óptimo que refleje lo que, además, representa los valores de Xiraffa: autenticidad, innovación, elegancia y sofisticación.

Cada una de nuestras piezas es revisada al detalle para poder aplicarle las mejoras pertinentes tanto en la técnica como en la funcionalidad y el diseño. Asimismo, cada elemento que conforma nuestras joyas, así como el producto final, pasa por un estricto control de calidad en nuestros talleres. Exigencia y buen hacer que han dado lugar a lo que hoy es Xiraffa, unas joyas de una calidad excepcional fabricadas artesanalmente que, respetando el medio ambiente y adaptándose a la modernidad, conservan el estilo y la personalidad de sus orígenes.